3.4-BENITO PÉREZ GALDÓS
3.4.1- Vida e ideología: Nació
en La Palmas en 1843. En
1862 se fue a estudiar derecho a Madrid, y allí transcurriría el resto de su
vida. Durante dos estancias en París (1867 y 1868) descubre a los grandes novelistas franceses como
Balzac) Se dedica profesionalmente a la literatura y escribe una amplísima
obra. En 1886 consigue ser diputado por el partido liberal. En los últimos años
de su vida sus posturas políticas se radicalizan, llegando a establecer
contactos con los socialistas. Sus últimos años fueron difíciles: pierde la
vista, en 1912 fracasa su candidatura al Nóbel por la oposición de los
conservadores españoles, es incomprendido por los sectores más reaccionarios
del país como por los escritores más jóvenes. Postrado por la enfermedad y
agobiado por dificultades económicas, muere en 1920.
3.4.2- Clasificación de su novela: A
excepción de las dos primeras (La fontana
de oro y El audaz), que son históricas, sus novelas abordan la
vida contemporánea de su época. Dentro de estas novelas se pueden distinguir
dos grupos: las novelas de tesis y las novelas contemporáneas.
- Novelas de tesis: Son las publicadas
durante la década de los setenta: (1876), Doña
Perfecta (1877), La familia
de León Roch (1878) y responden al intento de defender unas tesis
políticas de carácter progresista. En ellas, frente a protagonistas de espíritu
abierto y moderno, coloca a personales de mentalidad tradicionalista. Su
propósito es atacar la intransigencia y el fanatismo, pero lo hace de una
manera muy simplista y primaría a diferencia de novelas posteriores.
Todas
ellas se sitúan en poblaciones imaginarias representativas de cualquier ciudad
provinciana de la época.
- Novelas contemporáneas: Así llamó el
propio Galdós a las 24 novelas que publicó a partir de 1881: La desheredada (1881), La de Brigas (1884), Fortunata y Jacinta (1886-87), Miau(1888). A partir de 1890 se
percibe una inclinación de Galdós hacia los problemas espirituales: Angel Guerra aborda el problema
de la vocación y la falsa fe, Nazarín
(1895) presenta a un sacerdote que fracasa en un mundo que no comprende sus
exigencias de pureza evangélica, Misericordia
(1897) trata del sentimiento de candad.
En ellas logra sus mejores novelas porque corrige muchos de los errores anteriores principales diferencias respectos a las novelas de tesis
1) La
acción ya no se sitúa en pequeñas ciudades imaginarias vinculadas con el mundo
rural, sino en el contemporáneo de Galdós. Aparecen casi todos los grupos
sociales del Madrid de la época: aunque las llamadas clases medias son las que
ocupan el primer plano, la mirada de Galdós esta atenta a todas las esferas
sociales (burgueses ricos, nobles arruinados, prestamistas, caseros,
comerciantes, cuya aspiración máxima es hacer dinero, parados, gente humilde,
mendigos) y lo hace en un contexto histórico preciso con exactas referencias a
los acontecimientos políticos de la época. Por tanto, las novelas
contemporáneas son una completa visión de conjunto de la sociedad española del
último cuarto de siglo.
2) La postura de Galdós sigue siendo
progresista y crítica, pero ha abandonado los planteamientos simplistas de las
novelas de tesis. Por un lado, el análisis que hace de la sociedad es más
objetivo, de manera que el lector pueda sacar sus propias conclusiones sin
necesidad de que sea él quien se las diga. Por otro, este análisis es mucho más
complejo, y no se limita a dividida en buenos (las pobres, los progresistas) y
malos (los ricos y los tradicionalistas). La realidad es mucho más compleja y
sus taras e injusticias muchas veces responden a defectos propios del ser
humano independientemente de su adscripción social o política.
Así, en Misericordia Galdós nos ofrece
un panorama social bastante desolador en el que la pobreza y las desigualdades
sociales son evidentes. Sin embargo, no cae en el error de echar toda la culpa
a los sectores más ricos frente a los más pobres para explicar estas
injusticias: el mundo de la mendicidad que aparece retratado en la novela
funciona como una microsociedad cuyos miembros cometen los mismos errores: hay
egoísmo, insolidaridad, abusos, distintas jerarquías dependiendo de la
antigüedad, etr
Las soluciones,
por tanto, habrá que buscadas en otros lugares al margen de la política o la
economía. Solamente si el ser humana cambia y proliferan personajes buenos y
generosos como Benigna en Misericordia.
o Nazarín el mundo y la sociedad mejorarán.
Esto hace
que las novelas de Galdós ofrezcan una reflexión sobre la propia condición
humana: las reacciones psicológicas ante las situaciones extremas, las
ambiciones, el dolor, los sueños, las ilusiones, las fantasías, el amor, etc
todo desfila ante los ojos del lector
3) La
consecuencia de esto es que en estas novelas los personajes ya no son meros
símbolos, sino que están mucho más elaborados psicológicamente resultándonos
mucho más humarías. Galdós logra magistrales e inolvidables retratos
psicológicos con los que el lector simpatiza porque los comprende
independientemente de que esté o no de acuerda con lo que hacen: Fortunata,
Maximiliano Rubín
- Sin lugar a dudas la mejor novela de
Galdós es Fortunata y Jacinta,
en la que despliega muchas de sus mejores artes narrativas: maravillosos
retratos psicológicas, gran captación de los ambientes sociales de la época,
uso magistral del diálogo, hábil manejo de todo tipo de historias que hacen
que, en realidad, sean varías novelas en una sola, etc. Se trata de una novela
extensa y muy cuidadosamente construida.
Como dijimos, estas novelas plasman una historia sobre el fondo social del Madrid contemporáneo de Galdós. Así Fortunata y Jacinta reconstruye cuidadosa y extensamente la compleja saciedad madrileña entre 1873 y 1876, entrelazando a la perfección los elementos de ficción y los históricos. El reflejo social resultante no es nada gratificante: una sociedad dominada política, económica y moralmente por la alta burguesía (los Santa Cruz), la cual impone sus valores (importancia predominante del dinero, religiosidad superficial y falsa, doble moral, importancia de las apariencias etc) y abusa del humilde puebla, representado especialmente por Fortunata, quien sufre las acciones de Juan Santa Cruz.
Sólo el amor y la generosidad entre
los seres humanos posibilitará una mayor igualdad y justicia social.
En este sentido, importante es el papel de Maximiliano Rubí, representante de la clase media española, que, movido por su amor a Fortunata, intenta educarla e integrarla en la sociedad. De esta forma, Galdós manifiesta su confianza en que la clase media actúe como cohesionador social y elemento de unión entre las clases altas y las bajas.
En este segundo
aspecto, Galdos se nos presenta como un gran conocedor del alma humana, capaz
de hacemos comprender dos comportamientos que se contradicen entre si:
Maximiliano sufre y enloquece porque Fortunata le engaña, pero a ella también
la entendemos porque lo hace movida por la pasión Igualmente incontrolable que
siente hacia Santa Cruz. En el fondo son dos victimas de un amor no
correspondido.
Para Galdós, en la misma línea que luego
veremos en Clarín, el amor es una pasión humana que, para ser completa,
necesita la unión física y espiritual. La novela nos plantea distintas
relaciones sentimentales que fracasan porque en todas ellas falla alguno de
estos componentes: Santa Cruz sólo está atraído sexualmente por Fortunata, por
eso siempre se acaba cansando de ella, Fortunata ve a Maxi como una buena
persona pero su físico le repugna. Por este motivo, ninguno de ellos es
correspondido por la otra parte y ambas relaciones están condenadas al fracaso.
En este sentido, resulta grotesco el discurso con el que Nicolás Rubín intenta
convencer a Fortunata de que se puede llegar a querer a un hombre feo. En
definitiva, la realidad es la unión del alma y la materia y su separación, como
luego veremos en La Regenta , sólo puede conducir a la tragedia
En cambio,
el amor, cuando es completo, es una fuerza avasalladora que todo lo puede y que
, como en un determinado momento dice Maximiliano, mueve el mundo. Es el amor
el que transforma a Rubín: de ser una persona apática, sin energías ni
convicciones, al que todos les dicen lo que tiene que hacer, a ser alguien “con
un objetivo en la vida” que adquiere una lucidez y una dignidad moral que le
sitúa por encima de todos. Igualmente, producto del amor que siente Fortunata
por Santa Cruz es el niño que unirá a dos grupos sociales tan opuestos.
3.4.3- Estilo: Cuidaba mucho la
documentación sobre escenarios, costumbres, gentes, etc. A eso hay que unir su
gran capacidad de observador, que le permitía encontrar los detalles más
significativos de calles, casas burguesas o humildes, oficinas, comernos, etc
Domina el
arte de caracterizar a los personajes a través de su lenguaje: pedante si el
personaje es cursi, ramplón si es simple, tiemo si la situación lo es, etc