martes, 14 de octubre de 2014

pérez galdós


                                                    3.4-BENITO PÉREZ GALDÓS          

     3.4.1- Vida e ideología: Nació en La Palmas en 1843. En 1862 se fue a estudiar derecho a Madrid, y allí transcurriría el resto de su vida. Durante dos estancias en París (1867 y 1868) descubre a los grandes novelistas franceses como Balzac) Se dedica profesionalmente a la literatura y escribe una amplísima obra. En 1886 consigue ser diputado por el partido liberal. En los últimos años de su vida sus posturas políticas se radicalizan, llegando a establecer contactos con los socialistas. Sus últimos años fueron difíciles: pierde la vista, en 1912 fracasa su candidatura al Nóbel por la oposición de los conservadores españoles, es incomprendido por los sectores más reaccionarios del país como por los escritores más jóvenes. Postrado por la enfermedad y agobiado por dificultades económicas, muere en 1920.

     Representa, junto a Clarín, el realismo más progresista, defensor de los ideales liberales frente a otros escritores realistas contemporáneos (Pereda, Valera) que, al contrarío que ellos, describían la realidad para mostrar su degradación y defender un retomo a los viejos valores tradicionales, En sus últimos años sus ideas se radicalizan, llegando a establecer contados con los socialistas, aunque esto va también acompañado de un espíritu cada vez más tolerante.

     3.4.2- Clasificación de su novela: A excepción de las dos primeras (La fontana de oro y El audaz), que son históricas, sus novelas abordan la vida contemporánea de su época. Dentro de estas novelas se pueden distinguir dos grupos: las novelas de tesis y las novelas contemporáneas.

      - Novelas de tesis: Son las publicadas durante la década de los setenta: (1876), Doña Perfecta (1877), La familia de León Roch (1878) y responden al intento de defender unas tesis políticas de carácter progresista. En ellas, frente a protagonistas de espíritu abierto y moderno, coloca a personales de mentalidad tradicionalista. Su propósito es atacar la intransigencia y el fanatismo, pero lo hace de una manera muy simplista y primaría a diferencia de novelas posteriores.

       Todas ellas se sitúan en poblaciones imaginarias representativas de cualquier ciudad provinciana de la época.

       Los personajes, más que auténticos seres humanos con una psicología rica y compleja, son símbolos abstractos que responden a las ideas que quiere defender o criticar: el fanatismo religioso, la intransigencia, la libertad, el progreso, etc

      - Novelas contemporáneas: Así llamó el propio Galdós a las 24 novelas que publicó a partir de 1881: La desheredada (1881), La de Brigas (1884), Fortunata y Jacinta (1886-87), Miau(1888). A partir de 1890 se percibe una inclinación de Galdós hacia los problemas espirituales: Angel Guerra aborda el problema de la vocación y la falsa fe, Nazarín (1895) presenta a un sacerdote que fracasa en un mundo que no comprende sus exigencias de pureza evangélica, Misericordia (1897) trata del sentimiento de candad.

      En ellas logra sus mejores novelas porque corrige muchos de los errores anteriores principales diferencias respectos a las novelas de tesis

      1) La acción ya no se sitúa en pequeñas ciudades imaginarias vinculadas con el mundo rural, sino en el contemporáneo de Galdós. Aparecen casi todos los grupos sociales del Madrid de la época: aunque las llamadas clases medias son las que ocupan el primer plano, la mirada de Galdós esta atenta a todas las esferas sociales (burgueses ricos, nobles arruinados, prestamistas, caseros, comerciantes, cuya aspiración máxima es hacer dinero, parados, gente humilde, mendigos) y lo hace en un contexto histórico preciso con exactas referencias a los acontecimientos políticos de la época. Por tanto, las novelas contemporáneas son una completa visión de conjunto de la sociedad española del último cuarto de siglo.

       2) La postura de Galdós sigue siendo progresista y crítica, pero ha abandonado los planteamientos simplistas de las novelas de tesis. Por un lado, el análisis que hace de la sociedad es más objetivo, de manera que el lector pueda sacar sus propias conclusiones sin necesidad de que sea él quien se las diga. Por otro, este análisis es mucho más complejo, y no se limita a dividida en buenos (las pobres, los progresistas) y malos (los ricos y los tradicionalistas). La realidad es mucho más compleja y sus taras e injusticias muchas veces responden a defectos propios del ser humano independientemente de su adscripción social o política.

       Así, en Misericordia Galdós nos ofrece un panorama social bastante desolador en el que la pobreza y las desigualdades sociales son evidentes. Sin embargo, no cae en el error de echar toda la culpa a los sectores más ricos frente a los más pobres para explicar estas injusticias: el mundo de la mendicidad que aparece retratado en la novela funciona como una microsociedad cuyos miembros cometen los mismos errores: hay egoísmo, insolidaridad, abusos, distintas jerarquías dependiendo de la antigüedad, etr

       Las soluciones, por tanto, habrá que buscadas en otros lugares al margen de la política o la economía. Solamente si el ser humana cambia y proliferan personajes buenos y generosos como Benigna en Misericordia. o Nazarín el mundo y la sociedad mejorarán.

     Esto hace que las novelas de Galdós ofrezcan una reflexión sobre la propia condición humana: las reacciones psicológicas ante las situaciones extremas, las ambiciones, el dolor, los sueños, las ilusiones, las fantasías, el amor, etc todo desfila ante los ojos del lector

       3) La consecuencia de esto es que en estas novelas los personajes ya no son meros símbolos, sino que están mucho más elaborados psicológicamente resultándonos mucho más humarías. Galdós logra magistrales e inolvidables retratos psicológicos con los que el lector simpatiza porque los comprende independientemente de que esté o no de acuerda con lo que hacen: Fortunata, Maximiliano Rubín

- Sin lugar a dudas la mejor novela de Galdós es Fortunata y Jacinta, en la que despliega muchas de sus mejores artes narrativas: maravillosos retratos psicológicas, gran captación de los ambientes sociales de la época, uso magistral del diálogo, hábil manejo de todo tipo de historias que hacen que, en realidad, sean varías novelas en una sola, etc. Se trata de una novela extensa y muy cuidadosamente construida.

           Como dijimos, estas novelas plasman una historia sobre el fondo social del Madrid contemporáneo de Galdós. Así Fortunata y Jacinta reconstruye cuidadosa y extensamente la compleja saciedad madrileña entre 1873 y 1876, entrelazando a la perfección los elementos de ficción y los históricos. El reflejo social resultante no es nada gratificante: una sociedad dominada política, económica y moralmente por la alta burguesía (los Santa Cruz), la cual impone sus valores (importancia predominante del dinero, religiosidad superficial y falsa, doble moral, importancia de las apariencias etc) y abusa del humilde puebla, representado especialmente por Fortunata, quien sufre las acciones de Juan Santa Cruz.

        Pero Galdós, lejos de las soluciones que aportaba en sus primeras novelas de tesis, donde todo se reducía a una oposición entre distintas ideas políticas (progresistas y conservadoras), concluye con una reflexión mucho más espiritual: La generosa entrega por parte de Fortunata de su hija a Jacinta simboliza el igualitarismo social al que aspiraba el escritor. Si Fortunata no había sido aceptada por los Santa Cruz por motivos de origen social, si lo va a ser su hijo, producto del amor que ella sentía por Juan. La conclusión final es evidente:

Sólo el amor y la generosidad entre los seres humanos posibilitará una mayor igualdad y justicia social.

          En este sentido, importante es el papel de Maximiliano Rubí, representante de la clase media española, que, movido por su amor a Fortunata, intenta educarla e integrarla en la sociedad. De esta forma, Galdós manifiesta su confianza en que la clase media actúe como cohesionador social y elemento de unión entre las clases altas y las bajas.


         Al margen de la visión social que nos ofrece la novela, Fortunata y ]acinta es un no menos impresionante estudio de los movimientos internos del alma humana, sobre toda en las personas de Fortunata y Maximiliano Rubín. Ambas son dos personajes quijotescos que actúan sólo movidos por amor, lo cual les conduce a su perdición personal.

        En este segundo aspecto, Galdos se nos presenta como un gran conocedor del alma humana, capaz de hacemos comprender dos comportamientos que se contradicen entre si: Maximiliano sufre y enloquece porque Fortunata le engaña, pero a ella también la entendemos porque lo hace movida por la pasión Igualmente incontrolable que siente hacia Santa Cruz. En el fondo son dos victimas de un amor no correspondido.

Para Galdós, en la misma línea que luego veremos en Clarín, el amor es una pasión humana que, para ser completa, necesita la unión física y espiritual. La novela nos plantea distintas relaciones sentimentales que fracasan porque en todas ellas falla alguno de estos componentes: Santa Cruz sólo está atraído sexualmente por Fortunata, por eso siempre se acaba cansando de ella, Fortunata ve a Maxi como una buena persona pero su físico le repugna. Por este motivo, ninguno de ellos es correspondido por la otra parte y ambas relaciones están condenadas al fracaso. En este sentido, resulta grotesco el discurso con el que Nicolás Rubín intenta convencer a Fortunata de que se puede llegar a querer a un hombre feo. En definitiva, la realidad es la unión del alma y la materia y su separación, como luego veremos en La Regenta, sólo puede conducir a la tragedia

            En cambio, el amor, cuando es completo, es una fuerza avasalladora que todo lo puede y que , como en un determinado momento dice Maximiliano, mueve el mundo. Es el amor el que transforma a Rubín: de ser una persona apática, sin energías ni convicciones, al que todos les dicen lo que tiene que hacer, a ser alguien “con un objetivo en la vida” que adquiere una lucidez y una dignidad moral que le sitúa por encima de todos. Igualmente, producto del amor que siente Fortunata por Santa Cruz es el niño que unirá a dos grupos sociales tan opuestos.

            3.4.3- Estilo: Cuidaba mucho la documentación sobre escenarios, costumbres, gentes, etc. A eso hay que unir su gran capacidad de observador, que le permitía encontrar los detalles más significativos de calles, casas burguesas o humildes, oficinas, comernos, etc


            Domina el arte de caracterizar a los personajes a través de su lenguaje: pedante si el personaje es cursi, ramplón si es simple, tiemo si la situación lo es, etc

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